Los que me conocen saben que soy una persona pro-entretenimiento. No pertenezco a esa pedante sección de personas que decalifican una obra, bien sea literaria, cinematográfica, televisiva o videojueguil por abandonar las pretensiones formales dramáticas en pos de un mayor espectáculo y diversión. Todos queremos volver a sentirnos niños de vez en cuando, y estas piezas realizan esa función regresiva que en los tiempos que corren se sabe más necesaria que nunca. Estas obras son de consumo rápido, no exigen al receptor un gran esfuerzo intelectual y simplemente proponen pasar un buen rato. Por eso mismo te puedo defender la narrativa de Flann O'Brien o Gilbert K. Chesterton como te puedo contar que disfruto como un idiota cuando me leo las obras de Dan Brown en menos de una semana: no hay aquí ninguna escision lógica, porque un sector no es excluyente del otro. Puedes adorar 'El Padrino' y pasártelo bomba con 'Transformers', no hay que yo sepa ninguna ley escrita o no que lo prohíba, ni siquiera las relativas al gusto, que a todas cuentas son las más ridículas que existen.
miércoles, 2 de mayo de 2012
#012
Los que me conocen saben que soy una persona pro-entretenimiento. No pertenezco a esa pedante sección de personas que decalifican una obra, bien sea literaria, cinematográfica, televisiva o videojueguil por abandonar las pretensiones formales dramáticas en pos de un mayor espectáculo y diversión. Todos queremos volver a sentirnos niños de vez en cuando, y estas piezas realizan esa función regresiva que en los tiempos que corren se sabe más necesaria que nunca. Estas obras son de consumo rápido, no exigen al receptor un gran esfuerzo intelectual y simplemente proponen pasar un buen rato. Por eso mismo te puedo defender la narrativa de Flann O'Brien o Gilbert K. Chesterton como te puedo contar que disfruto como un idiota cuando me leo las obras de Dan Brown en menos de una semana: no hay aquí ninguna escision lógica, porque un sector no es excluyente del otro. Puedes adorar 'El Padrino' y pasártelo bomba con 'Transformers', no hay que yo sepa ninguna ley escrita o no que lo prohíba, ni siquiera las relativas al gusto, que a todas cuentas son las más ridículas que existen.
martes, 17 de abril de 2012
#011
"Los grandes artistas copian, los genios roban" reza una de las citas más conocidas del genio cubista Pablo Picasso. Esto viene al cuento no por que sea un genio (aunque es algo que siempre he sospechado seriamente), si no de la serie de la que vengo a hablaros hoy, 'Andy Ritcher Controls the Universe', que, si no sois extremedamente lentos, os habréis dado cuenta de que es a la que este blog debe su título.
Andy Ritcher actor de comedia más conocido por su labor de colaborador y guionista en el programa de Conan O'Brien, probó suerte en 2002 en la cadena FOX con una sitcom de escasa fortuna pero de brillante factura. Las dos temporadas y diecinueve episodios que las componen beben de los elementos más tradicionales de las sitcom clásicas y a su vez muestran rasgos de la comedia moderna, unos rasgos que había empezado a tantear ya la tremendamente infravalorada 'Scrubs', pero que no veríamos explotados al máximo hasta un poco después en 'Arrested Development', que prácticamente re-creó el género en si mismo. Podríamos por lo tanto considerar esta serie una suerte de transición que mantiene el tipo a la hora de crear una línea argumental sólida que no ve mucho desarrollo, pero que a su vez saca todo el jugo posible de unos guiones absurdos y desternillantes y de un trabajo interpretativo muy sólido. Los pocos capítulos que existen de esta serie dejan momentos muy memorables, y da la sensación de que la serie fue cancelada justo cuando más cómodos estaban los guionistas.
Otra injusticia televisiva más en la que el público estadounidene no fue capaz de apreciar un humor quizá demasiado inteligente o quizá simplemente demasiado bueno. Una situación que se repite hoy en día, donde las mejores comedias hacen números alarmantemente bajos y donde las vacas sagradas poco o nada nuevo ofrecen. De todas formas, si sois amantes de estas comedias rápidas y absurdas, no puedo dejar de recomendarosla.
miércoles, 21 de marzo de 2012
#010
Hablaba hace ya casi un mes de 'Diciembre', el debut musical de Leiva, la mitad de Pereza, posiblemente el grupo más injustamente denostado del panorama musical español. Un disco que estaba lleno de buenas intenciones y duro trabajo pero que a pesar de ello no terminaba de conseguir esa cohesión y continuidad que un artista siempre debe perseguir. Ruben Pozo, la otra mitad del dúo madrileño, editaba ayer 'Lo Que Más', un disco del que ni se puede decir que tenga buenas intenciones, y que irá, al menos para el que suscribe, directo al olvido de mi papelera de reciclaje.
Decía cuando hablaba de Leiva que el discurso musical se perdía, era demasiado serio, demasiado trágico, demasiado sentimental. Decía que faltaba el contrapunto de Rubén a la hora de darle cuerpo al disco, variedad, el aire desenfadado. Y era exactamente lo que me esperaba de este 'Lo Que Más'. Nada más lejos de la realidad, 'Lo Que Más' es otro trabajo en la misma línea. Engañaba 'Pegatina', el primer sencillo del disco, y posiblemente mejor tema. Lo demás, sobra. Sobra porque parece que no hay trabajo detrás, no notamos la pasión con la que un autor trata a su obra, y si bien se ve el talento musical del madrileño en momentos puntuales, el tránsito desde el primer al último corte se hace entre canciones poco cuidadas y letras que chirrían. Mención aparte merece el apartado vocal, y es que si bien Rubén se defiende en los cortes de Pereza que llevan su firma vocal, en estas doce pistas su descuidado estilo se hace bastante insoportable.
No hay nada en 'Lo Que Más' que merezca la pena más allá de su single. Sabemos que no era una competición, pero no podemos negar que había una especie de morbo en ver quien de los dos perezosos firmaba el mejor disco, pero tendremos que esperar para ver esa competición, porque Rubén ha optado por no presentarse. Musicalmente hablando.
sábado, 17 de marzo de 2012
#009
Raro, raro, raro.
'Awkward.' (hágase énfasis en el punto) nos cuenta el enésimo cuento de instituto, de la chica impopular que enamora al deportista popular, y cuyo romance le lleva a salir del lodo del anonimato. Hasta aquí cabría preguntarse que ofrece esta serie que no nos ofrezca otra, y esa es una pregunta sencilla: nada. Porque 'Awkward.' nos da muy poco de lo que vendria siendo su identidad (un drama desenfadado, que se rie de los tópicos de las series de instituto, que trata el tema de la sexualidad sin prejuicios) y mucho de discursos escuchados hasta la saciedad, reflexiones sentimentaloides poco consistentes y muy irritantes y un misterio que termina por cansar. Y a pesar de todo eso, entretiene. No gusta, entretiene. No fascina, entretiene. Podria odiarla, pero no lo hago. Podría dejar de vera, pero no lo hago. No me gusta, pero me gusta. Y de ahí la dificultad de definir lo que tiene de bueno, porque es mucho más facil decir lo que tiene de malo.
Soy una persona de gustos complicados. En muchas ocasiones, ni yo mismo he sido capaz de justificar por que defiendo a capa y espada 'Transformers', critico 'La Naranja Mecánica' y a su vez me quejo porque 'War Horse' me parece deplorable en todos los sentidos. Pero esto es así. Y por ello encuentro las dificultades que encuentro para contar por que 'Awkward.', la última ficción del antaño canal musical Mtv, me parece tan entretenida.
'Awkward.' (hágase énfasis en el punto) nos cuenta el enésimo cuento de instituto, de la chica impopular que enamora al deportista popular, y cuyo romance le lleva a salir del lodo del anonimato. Hasta aquí cabría preguntarse que ofrece esta serie que no nos ofrezca otra, y esa es una pregunta sencilla: nada. Porque 'Awkward.' nos da muy poco de lo que vendria siendo su identidad (un drama desenfadado, que se rie de los tópicos de las series de instituto, que trata el tema de la sexualidad sin prejuicios) y mucho de discursos escuchados hasta la saciedad, reflexiones sentimentaloides poco consistentes y muy irritantes y un misterio que termina por cansar. Y a pesar de todo eso, entretiene. No gusta, entretiene. No fascina, entretiene. Podria odiarla, pero no lo hago. Podría dejar de vera, pero no lo hago. No me gusta, pero me gusta. Y de ahí la dificultad de definir lo que tiene de bueno, porque es mucho más facil decir lo que tiene de malo.
El reparto funciona bien, quizá la pieza más floja sea una Ashley Rickards que no aguanta el peso protagonista y alterna entre momentos de genialidad y apatía. Sin embargo, los secundarios, especialmente unas tremendamente inspiradas Nikki Deloach y Desi Lydic como madre y terapeuta, que aportan el contrapunto absurdo a la serie, y al final uno se sorprende comentando con sus amigos la mitología de la serie, y por que Jenna debería quedarse con Matty y no con Jake, o viceversa. Y uno se odia a si mismo, pero en el fondo lo disfruta.
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